08/04/19. EXCURSIÓN: IBARROLA EN GAROZA.
La excursión ha consistido en ir al Mirador del Amblés, en Muñogalindo,
Ávila, y desde ahí, seguir un camino peatonal que llega a la dehesa, donde está
la finca de Garoza y dónde se encuentran las obras de arte de Agustín Ibarrola.
Ibarrola es un pintor y escultor
español, nació en el país vasco y vivió allí, hasta que con 75 años se mudó a
Ávila, dónde trabajo durante 4 años en un terreno cedido por Garoza. Las obras
de arte que hizo en esta etapa consisten en pintadas con titanlux sobre las piedras
de granito que se encuentran en dicha parcela.
Os dejo a continuación alguno de
sus trabajos, con su correspondiente explicación, aunque, como nos ha dicho el
guía, el significado de cada obra es el que cada uno le quiera dar:
Lo bueno que ha tenido esta obra
es que la encina de delante la ha protegido del sol y la lluvia, lo cual ha
provocado que no haga falta repintar demasiado, como sí ha ocurrido en el caso de
otras piedras.
En esta obra el autor utiliza el
arte simbólico para expresar la libertad que siente en ese momento. Lo hace
mediante las palomas blancas, mientras que lo que nos parecen pájaros negros no
lo son, sino que representan la sombra de las palomas.
El autor pide que nos agachemos
frente a esta obra para ver cómo el efecto cromático entre blanco y negro
asemeja el vuelo de las palomas hacia el cielo en libertad, lo cual se ve
propiciado también por la propia forma de la roca.
Mapa de España, pero sin el país
vasco. El artista quiso dejar sin pintar su tierra, para hacernos ver que no
siempre tenemos que defender y querer solo la zona donde se nace, sino que toda
España está llena de cosas buenas y te puedes sentir muy bien en cualquiera de sus
partes, cómo le pasó a él en Ávila. Para acentuar este cariño del artista por
otras zonas de España, la pintura sobre la piedra la ha hecho con forma de
corazón.
Chapela. La chapela es un gorro
característico del país vasco, e Ibarrola la pintó queriendo expresar la
morriña que sentía hacia su tierra, aunque estuviese muy bien en Ávila.
Esta obra es una piedra pintada solo de color azul. El autor la hizo un día en que el cielo estaba de un color precioso, para él fue como coger una porción del cielo y ponerla en la piedra.
En esta piedra Ibarrola vio un camaleón,
en el que la cabeza es la parte derecha y el cuerpo la parte izquierda. Lo
pintó de muchos colores por la característica que tiene este animal de cambiar
su color.
Satélite. El artista ha llamado
así a esta obra porque es una piedra a la que le da el sol la mayor parte de
las horas del día. Es una obra única y especial porque Ibarrola ha utilizado papel
de aluminio para poner encima de la pintura, un material que no había utilizado
en sus otros trabajos sobre piedra. En la imagen se aprecia como algunos trozos
ya no tienen nada, esto se debe a que no se ha podido restaurar porque conforme
se hacía, se veía como lo hecho por el propio autor se iba quitando así que
prefirieron mantenerlo tal y como está.
Telaraña. El autor paseaba mucho durante su estancia en la zona, y según cuenta, un día se asomó al agujero de esa roca, vio una araña dentro y, después del susto que se llevó, decidió pintarle una casa al animal.
En este trabajo las formas que el
autor hace con la pintura forman parte de la propia piedra, resaltando así los
entrantes y salientes de la misma.
En este trabajo el artista combina colores y trazos incluyendo la piedra como si fuese una parte más del tejido.
Logotipo de la obra. Esta pintura es el sello que él dejó sobre su obra, por la facilidad que supone repetirlo en comparación con otras de sus pinturas.
En esta obra quiere dejar constancia de una parte de su pasado. De joven trabajó de sastre en una fábrica, de manera que dibujó unos parches de tela para mostrar esa etapa de su vida.
En este trabajo el artista hace un reconocimiento a los diferentes elementos que componen la finca, reflejando con líneas en diferentes direcciones la flora de la zona.
Esta obra es muy importante porque muestra un momento muy importante en su vida: cuando se dio la mano con el dueño de la finca, el cual le permitió utilizarla. Por tanto, es una obra de agradecimiento a Garoza, por ayudarle porque Ibarrola estaba pasando una mala época. Los colores amarillo y rojo representan el calor de unas manos unidas o el de un abrazo.
Esta obra surgió porque cuando él estaba en la finca estaba solo con su escalera y su brocha pero se sentía muy observado por la naturaleza. Es una crítica a la sociedad porque hacemos con el medio ambiente lo que queremos pero no nos damos cuenta de que la naturaleza nos está observando.
El sol y la luna. En estas dos obras el autor juega con un efecto óptico, desde un lado se ve el sol con los colores cálidos, pero si avanzamos, desde el otro lado, vemos otra perspectiva que es la luna con colores fríos.
Cadenas. Otro claro ejemplo de que la piedra forma parte de la obra. El artista refleja la libertad con la rotura de las cadenas y para ello aprovecha la propia grieta de la roca dejándola sin pintar.
Cuando terminamos de ver todas las obras de Ibarrola, nos sentamos en unas mesas por grupos y pintamos juntos una piedra, luego tuvimos que explicarles a las profesoras por qué habíamos hecho eso, y lo que significaba cada cosa de las que habíamos pintado. En el caso de mi grupo hicimos una bombilla de la que nacían ideas y por un lado lo dejamos abierto como si saliesen por ahí dando lugar a todos los colores de alrededor, como si fuesen distintos tipos de ideas.
Objetivos:
- Unir al grupo mediante la convivencia durante la salida de campo
- Conocer artistas nuevos y sus obras
- Apreciar obras artísticas
- Concienciar a los alumnos sobre la importancia de cuidar nuestro planeta
- Respetar la naturaleza y todo lo que hay en ella
- Seguir las normas establecidas en el sitio al que se vaya
- Desarrollar la imaginación
- Creación de una obra de arte basándose en lo aprendido durante la visita
Una variación que considero que podría estar muy bien, para evitar
coger piedras del campo, que es dónde tienen que estar, es, en vez de
pintarlas, pintar sobre un papel un boceto de cómo querríamos hacerlo, pero sin
llevarlo a cabo, de forma que podríamos desarrollar igual la imaginación y
compartirlo con los compañeros, y además estaríamos concienciándonos y también
a los niños sobre la importancia de cuidar el planeta.
Otra idea que se me ha ocurrido
es hacer nuestras propias piedras, una forma puede ser con periódico,
metiéndole dentro algo que pese, como por ejemplo arroz, y cubriéndolo de varias
capas de periódico con cola blanca y agua. Una vez que se haya secado y este duro,
cómo además tendrá peso dentro, nos servirá de piedra, y por tanto, ya podríamos
pintarlas. De esta manera, los niños estarían aprendiendo mucho más que desarrollar
su imaginación y pintar piedras, estarían aprendiendo unos valores
fundamentales como habitantes de este planeta.
Adaptación a primaria.
Teniendo en cuenta las
variaciones mencionadas anteriormente, mi adaptación a primaria consistiría en
una dinámica en la que los niños creasen sus propias piedras. Una vez que
tuviesen esto, dependiendo de la forma que les haya salido, tendrán que ver que
les sugiere el canto, pues la idea es que no se cree una piedra con una idea
pensada anteriormente, sino que, a partir de la forma que tiene, dejen volar su
imaginación creando algo único para plasmar posteriormente. Otra
opción podría ser hacerlo con huevos vacíos por dentro, y que pinten eso como
si fuese una piedra, la única objeción es que todos tendrían la misma forma para
pintar pero esto también nos ayudaría a ver las distintas ideas que tienen los
alumnos con un mismo objeto con la forma idéntica (Enlace de cómo se vaciarían los
huevos para luego pintarlos: Vaciado de huevos)
Al final de la actividad tendrán
que explicarles a sus compañeros el porqué de cómo han dibujado su piedra o huevo, y
las técnicas que han utilizado, así también podrán aprender unos de otros.
Otra idea de dinámica, si
contamos con menos tiempo, podría ser, en vez de crear piedras, que pinten un
boceto sobre papel, de forma que seguiríamos sin coger piedras del campo.
Además, como cada niño dibujaría su piedra, ninguna sería igual a la de otro
compañero y al salir formas aleatorias podrían seguir desarrollando su
imaginación. Luego podría mostrarse igualmente al resto de compañeros,
aprendiendo unos de otros, como en la dinámica anterior.
¿Qué me ha aportado a nivel individual (profesional y personal)?
Desde un principio cogí con
muchas ganas la actividad porque el año pasado organicé un taller con los niños
de mi pueblo en el que pintamos piedras y nos encantó, tanto a los niños como a
mí, y vi mucha relación entre esto y la salida. Por lo tanto, me gustó mucho,
pero sobre todo me ha aportado mucha concienciación sobre el cuidado del medio
ambiente porque cuando lo hice en mi pueblo cogimos piedras y ahora he
entendido que no es lo más correcto, lo que me ha hecho pensar, aprender, y en
un futuro realizaré la actividad de otra forma.
Las competencias del currículo que se pueden conseguir con esta
dinámica son: la competencia en
comunicación lingüística, porque hemos tenido que comunicarnos con el guía para
enterarnos de todo y luego poder hacerle preguntas; competencia en aprender a
aprender, pues debemos ser capaces de saber crear estrategias de resolución para
la tarea final planteada, en la que hemos tenido que pintar una piedra y
explicar por qué lo habíamos hecho así; y competencia cultural y artística, para
desarrollar creatividad e imaginación a la hora de realizar la actividad.

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